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Detrás de cada respuesta de un chatbot hay centros de datos llenos de chips, sistemas de refrigeración y enormes conexiones eléctricas. Construirlos cuesta cantidades sin precedentes, y en 2026 la forma de pagarlos empezó a cambiar: las grandes tecnológicas recurren cada vez más a la deuda. Esta guía resume cuánto se invierte, cómo se financia, qué riesgos señalan los analistas y por qué el tema importa también a economías pequeñas como la nicaragüense.
El consumo de energía de estos centros lo analizamos en otro artículo: ¿cuánta energía consume la inteligencia artificial?. Aquí nos centramos en el dinero.
Nota: las cifras de gasto futuro son estimaciones de analistas y bancos de inversión, y varían según la fuente. Este artículo no constituye asesoramiento financiero.
Cuánto se está invirtiendo
Las cinco mayores empresas de nube e IA (conocidas como hyperscalers: Amazon, Microsoft, Alphabet, Meta y Oracle, según la definición de cada análisis) concentran la mayor parte del gasto en infraestructura:
- Las estimaciones para el gasto de capital de 2026 de estas empresas oscilan, según el analista, entre unos 650.000 y 800.000 millones de dólares.
- Goldman Sachs proyectó que su gasto de capital entre 2025 y 2027 rondaría los 1,15 billones de dólares, más del doble de lo invertido entre 2022 y 2024.
- Varias firmas, como Moody’s y Goldman Sachs, prevén que el gasto anual se acerque o supere el billón de dólares en 2027.
La mayor parte se destina a servidores y chips de IA, a la construcción de centros de datos y a la energía necesaria para alimentarlos.
Del flujo de caja a la deuda
Durante años, estas empresas pagaron sus inversiones con el dinero que generaban sus negocios. Eso está cambiando. Según análisis de firmas de inversión, el gasto de capital ya absorbe una proporción muy alta del efectivo que generan sus operaciones, y la diferencia se cubre con:
- Emisiones de bonos: Alphabet colocó unos 25.000 millones de dólares en bonos a finales de 2025, y otras grandes tecnológicas emitieron cantidades de decenas de miles de millones.
- Vehículos fuera de balance: Meta cerró en 2025 una financiación de unos 29.500 millones de dólares para su centro de datos Hyperion, en Luisiana, a través de una sociedad de propósito específico. Fue una de las mayores emisiones de deuda de alta calificación no vinculadas a fusiones.
- Fondos de infraestructura y arrendamientos, en los que inversores financian los centros y las tecnológicas los alquilan.
Según datos de Goldman Sachs citados por Reuters, se espera que la emisión bruta de deuda de estas empresas siga creciendo con fuerza en 2027.
Las dudas sobre el retorno
La gran pregunta es si los ingresos de la IA crecerán al ritmo necesario para justificar estas inversiones. Los analistas señalan varios riesgos:
- Menor flujo de caja libre: al invertir más de lo que generan, algunas empresas ven reducirse el efectivo disponible para dividendos o recompras de acciones.
- Más apalancamiento: la deuda hace que el ciclo dependa más de las condiciones de crédito. Si los tipos de interés suben o los inversores exigen más, la inversión podría frenarse.
- Obsolescencia rápida: los chips de IA se renuevan cada año; un centro equipado hoy puede quedar superado en poco tiempo, como muestra la llegada de NVIDIA Vera Rubin tras Blackwell.
- Concentración: una parte importante de la demanda depende de pocos laboratorios de IA y de un solo gran proveedor de chips, lo que algunos analistas describen como flujos de dinero circulares.
- Comparaciones con burbujas pasadas: algunos comparan este ciclo con la construcción de redes de telecomunicaciones de finales de los noventa; otros recuerdan que, a diferencia de entonces, muchas de estas empresas tienen balances muy sólidos.
Los argumentos a favor
- La demanda de servicios de IA en la nube sigue superando la capacidad disponible, según las propias empresas.
- Los costes por token bajan con cada generación de chips, lo que puede ampliar el mercado.
- Las empresas que lideran la inversión tienen negocios muy rentables y acceso a financiación en buenas condiciones.
¿Por qué importa en Nicaragua y Latinoamérica?
- Precios de los servicios: el coste de la infraestructura influye en lo que pagamos por suscripciones de IA y servicios en la nube.
- Mercados financieros: un ajuste brusco en las tecnológicas afectaría a los mercados globales y a los fondos de inversión y pensiones expuestos a ellas.
- Energía y materias primas: la demanda de electricidad, cobre y otros insumos puede presionar los precios internacionales.
- Oportunidades regionales: varios países de la región compiten por atraer centros de datos, lo que exige energía abundante y estable, conectividad y marcos legales claros.
Qué vigilar en los próximos meses
- Los ingresos atribuibles a la IA que reporten las grandes tecnológicas.
- La evolución de su flujo de caja libre y de sus nuevas emisiones de deuda.
- Los cambios en sus previsiones de gasto de capital.
- Las condiciones del mercado de crédito para el sector tecnológico.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto invierten las grandes tecnológicas en IA?
Las estimaciones para 2026 oscilan entre unos 650.000 y 800.000 millones de dólares para las mayores empresas de nube, según el analista, y se espera que la cifra se acerque al billón en 2027.
¿Por qué usan deuda si son tan rentables?
Porque el ritmo de inversión supera el efectivo que generan sus operaciones. La deuda les permite seguir construyendo sin reducir otros gastos ni la remuneración a los accionistas.
¿Hay una burbuja de la IA?
No hay consenso. Algunos analistas ven riesgos de sobreinversión y otros consideran que la demanda justifica el gasto. Lo prudente es seguir los resultados financieros reales.






