me proveíste de fuerzas y ánimos para vencer todas las dificultades de la vida,
pero hoy, ante esta pena tan fuerte que me aflige, mis piernas se tornan
vacilantes y tiemblan porque no sé qué hacer, ni a dónde dirigirme para que la
hecatombe pase de mi vista.
Calvario de vuestra Crucifixión, os pido con todo el anhelo me apoyéis en este
trance y no permitáis que desfallezca por más tiempo perdido en la obscuridad.
tan impotente que me abandono en vuestros brazos de Padre. ¡Ya no puedo más!
Haced Vos el milagro de mi esperanza.
errores de mi juventud. Dadme la esperanza de vuestro Amor y concededme la
armonía que estoy perdiendo.
báñame con el bálsamo de tus palabras, Tu Amor y Tu Paz. en el Nombre de Jesús
Nuestro Señor Amen.







