Jerónimo también tú, como los hombres de hoy, te dejaste cegar por el embrujo
del poder y la fuerza; y sin embargo, la humillación de un calabozo iluminado
por la ternura de María, te abrió los ojos y el corazón, y pudiste entender que
la única roca firme de la vida es Dios; y Dios es caridad, sólo caridad.
san Jerónimo, ruega por la humanidad de nuestro tiempo, que tiene que elegir
entre la libertad de la fe en Dios y la esclavitud de los ídolos de siempre.
renunciado con determinación a los ídolos, para amar con ternura a los
huérfanos y a los pobres, convencido de que la verdadera riqueza está en dar y
no en tener. Hoy hay miles de personas solas en medio de la multitud,
abandonadas a la indiferencia y al desinterés. Cristo, sin embargo, espera cada
día nuestra respuesta de amor hacia ellos.
te pido señor que supliques en Mi Nombre, Intercede para que también nosotros,
oh san Jerónimo, repitamos a los pies de Cristo Crucificado tu invocación
sencilla y luminosa: te prometo que desde Hoy y para siempre «¡Ayúdame,
Señor, y seré tuyo!».







