
Imagen: niekverlaan / Pixabay (imagen ilustrativa, no corresponde a las protestas de Francia)
Cientos de miles de personas se manifestaron el sábado 17 de octubre de 2026 en toda Francia contra el encarecimiento de la vida y de los combustibles, en la jornada de protesta más grande desde que comenzaron, a finales de septiembre, las movilizaciones de estudiantes de secundaria. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, reconoció unos 550,000 participantes, muy por encima de lo que esperaba el Gobierno. La jornada estuvo acompañada de saqueos, incendios y enfrentamientos con la policía.
Por qué protestan
La convocatoria nació de un video viral en TikTok a inicios de septiembre y ganó apoyo por el alza de la gasolina, que medios franceses vinculan al aumento del petróleo desde el inicio de la guerra en Oriente Medio. Respaldaron la protesta figuras del antiguo movimiento de los «chalecos amarillos», y se sumaron estudiantes, docentes, padres de familia, agricultores y sindicatos.
Las demandas abarcan el precio de los combustibles, las tarifas de electricidad, la canasta básica y el deterioro de la educación y los servicios públicos, además del rechazo al proyecto de presupuesto para 2027, que contempla un ajuste fiscal de decenas de miles de millones de euros. Las cifras divulgadas sobre ese ajuste varían según el medio, entre 43,000 y 54,000 millones.
El balance de la jornada
- Participación: unas 550,000 personas según el Interior; estimaciones citadas por Associated Press la sitúan entre 550,000 y 800,000.
- Despliegue: más de 10,000 policías y gendarmes, al menos 5,000 de ellos en París.
- Detenidos: los primeros balances hablaron de unos 1,200; reportes posteriores elevaron la cifra a cerca de 2,400.
- Daños: saqueos y destrozos en París, Marsella, Lyon, Rennes y Estrasburgo, entre otras ciudades. En Lyon se incendió la principal oficina de turismo y en Limoges colapsó parte de la cúpula del ayuntamiento por un incendio.
La respuesta del Gobierno
El primer ministro, Sébastien Lecornu, denunció una violencia de extrema intensidad, aseguró que el Gobierno no se dejará intimidar y acusó a sectores de la izquierda radical, en particular a La Francia Insumisa, de alentar los disturbios. El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, ordenó a las fiscalías pedir prisión provisional para quienes atacaron a policías, bomberos, edificios públicos y comercios.
El presidente Emmanuel Macron advirtió que los responsables serán perseguidos y castigados. No declaró el estado de emergencia, pero anunció medidas para que los prefectos puedan prohibir manifestaciones cuando sea necesario proteger edificios y comercios. El ministro de Economía, Roland Lescure, prometió apoyo a los negocios afectados.
Antes de la jornada, el Gobierno había destinado entre 500 y 700 millones de euros a la agricultura y prorrogado una ayuda al combustible, sin lograr calmar el malestar.
Reacciones políticas
La líder de Agrupación Nacional, Marine Le Pen, condenó los saqueos y responsabilizó a sectores cercanos a Jean-Luc Mélenchon de arruinar las manifestaciones. Mélenchon, por su parte, insistió en que el Gobierno debe atender las demandas de los estudiantes. La CGT, uno de los principales sindicatos, pidió respuestas rápidas a las reivindicaciones. Las protestas llegan a unos seis meses de las elecciones presidenciales.
Relevancia para la región
El malestar francés tiene un origen que también se siente en Centroamérica: el alto precio internacional del petróleo, que en octubre se mantiene por encima de los 100 dólares por barril y presiona el costo del transporte y los alimentos en muchos países.






