dignaste mostrar tus deseos de ver honrada tu tierna infancia -aquel período de
tu existencia que fue tan grande ante Dios, por el privilegio de tu inmaculada
concepción y natividad dichosa. Tú, la más privilegiada entre las hijas de Eva,
vuelve hacia mí, desde esa preciosa Cuna, tus ojos llenos de dulzura y bondad,
y continuando tu oficio de Mediadora y Abogada, haz que vea cumplida mi
súplica.
Cuna, sino que consiga las gracias y los consuelos que te pido.
de la devoción a Ti, ¡Virgen Niña!, y el don inapreciable de la perseverancia
final.







