reposado su cabeza en el pecho de Jesús durante la última cena, no había
escrito nada para nuestra instrucción, sobre las profundidades y movimientos
del Sagrado Corazón de Jesús.
tiempo en que la Iglesia se formaba consistía en hablar únicamente sobre la
Palabra del Verbo Encarnado…… pero en los últimos tiempos, se les está
reservado la gracia de oír la voz elocuente del Corazón de Jesús.
el mundo, debilitado en el amor a Dios, se renovará, se levantará de su letargo
y una vez más, será inflamado en la llama del amor divino”.







