«Señor, arranca de raíz este mal de mi corazón y dame
fuerzas para sobrellevar mis penas y mis alegrías. Dame fuerzas para que mi
amor se traduzca en un servicio continuó. Dame fuerzas para no despreciar jamás
al pobre y para no doblar las rodillas ante el poderoso insolente.
fuerzas para sobrellevar mis penas y mis alegrías. Dame fuerzas para que mi
amor se traduzca en un servicio continuó. Dame fuerzas para no despreciar jamás
al pobre y para no doblar las rodillas ante el poderoso insolente.
Dame fuerzas
para mantener mi espíritu por encima de las pequeñeces humanas. Dame fuerzas para
someter mi fuerza a Tu voluntad por
amor.
para mantener mi espíritu por encima de las pequeñeces humanas. Dame fuerzas para
someter mi fuerza a Tu voluntad por
amor.

